LA MAGIA DE LOS ATRAPASUEÑOS

Cuentan que una mujer araña de la tribu de los Ojibwa creó los atrapasueños para velar por el sueño de los más pequeños.

Pero lo cierto es que, a través de los tiempos los atrapasueños han adquirido un simbolismo mucho más profundo y onírico.

Para los indios norteamericanos, el circulo del que penden sus plumas y abalorios simbolizaba la rueda de la vida y el cosmos.

El profundo amor de las tribus nativas americanas por la naturaleza, hizo de este mágico objeto un nexo de unión entre humanos, espíritus del bosque y la madre tierra.
Sus plumas son un símbolo de protección y representación del alma humana. Los indios utilizaban el plumaje de algunas aves como amuleto de protección y alianza con los espíritus benignos de la noche, liberando así sus sueños de las pesadillas que alimentaban los espíritus malignos. Las plumas les otorgan una conexión muy especial entre el mundo mágico, la naturaleza y la vida. 

Los atrapasueños se empleaban para atraer el calor, el frío, la paz, buenos augurios y para realizar plegarias a los vientos. Dicen que estos pequeños poseen la magia exacta para atraer y potenciar los sueños y esperanzas. Según la tradición de cada tribu, su red funciona de distintas maneras; los Ojibwa cuentan que la red retiene las pesadillas de la noche, y se desvanecen por el agujero del medio con los primeros rayos de sol, sin embargo, los Lakota, dicen que la red atrapa los sueños bonitos y los desliza a través de las plumas y las cuentas hasta la persona dormida. Entre buenas vibraciones y colores, los atrapasueños se han hecho hueco en nuestros hogares y estos pequeños han terminado por ser verdaderos guardianes de nuestros sueños.